Jacaranda
El cuerpo como una geografía viva.
Un espacio donde se decide, se construye y se recuerda. Un territorio propio en el que se inscriben experiencias, se genera memoria y se ejerce la libertad desde lo íntimo.
Lejos de entenderlo únicamente como un lugar de lucha, esta mirada propone el cuerpo como un territorio en constante transformación. Un espacio que se cultiva, que se habita y que también se comparte, construido en relación con otras mujeres y sus vivencias.
Las montañas, las plantas y los animales emergen como metáforas de las fuerzas internas que sostienen y atraviesan este paisaje, conectando lo individual con lo natural y lo colectivo.
Así, el cuerpo se afirma como el primer territorio: un lugar que, al ser habitado en libertad, se convierte también en un acto profundamente colectivo.
Recordar que nuestro cuerpo es nuestro primer territorio, y que habitarlo en libertad también es un acto colectivo.
Ilícita x Jacaranda
Proyecto desarrollado en colaboración entre Ilícita y el colectivo colombiano Jacaranda, en el marco del 21 de febrero (21F) en Colombia, fecha que conmemora la Sentencia C-055 de 2022 de la Corte Constitucional, mediante la cual se despenalizó el aborto hasta la semana 24 de gestación.
Este encuentro propone un diálogo entre ambas prácticas, poniendo en común miradas, procesos y sensibilidades en torno a la creación contemporánea y el trabajo colectivo entre mujeres. La colaboración se articula como un espacio de intercambio, reflexión y producción conjunta que atraviesa distintas geografías y contextos culturales.
Chalecos 21F
Los chalecos se conciben como una prenda de identidad y presencia. Piezas que combinan función y símbolo, pensadas para ser habitadas en el movimiento y en lo cotidiano. Su diseño parte de la idea de protección ligera y visibilidad, convirtiéndose en una superficie donde la imagen y el mensaje dialogan con el cuerpo que los lleva.
Pañuelos 21F
Los pañuelos funcionan como un soporte de expresión íntimo y versátil. Piezas que acompañan, envuelven y señalan, capaces de adaptarse al cuerpo y al gesto. Su diseño se entiende como un lenguaje abierto, donde el patrón y el color construyen una identidad compartida que se activa en el uso.